Acertijo

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Hola! hoy os traigo un acertijo que montse, mi compañera de trabajo me mandó por mail y que me parece la mar de interesante e instructivo, almenos así lo creo yo y que Juanjo me ha recordado el publicarlo por aquí.
Os pediría que lo leáis atentamente, lo penséis, lo reflexionéis y si podéis lo solucionéis jeje, sino… debajo está la solución. Me encantaría que si os apetece, dejárais comentarios sobre lo que os ha parecido, si habéis sido capaces de resolverlo o habéis mirado la solución y que pensáis al respecto.

A darle vueltas al coco!

Hasta la próxima!

Es una pura realidad

Este es un acertijo muy curioso. No tiene trampa, no
hay nada escondido y todo está a la vista.

NO OS ADELANTÉIS A VER LA RESPUESTA, INTENTAD RESOLVERLO PRIMERO.

Algo más: Tratad de pensarlo porque vale la
pena. En particular, porque demuestra la manera sesgada en que a veces
pensamos al leer ciertos textos, o al menos lo interpretamos de manera
prejuiciada.

ARGUMENTO

Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale
conduciendo su coche desde su casa en Madrid en dirección a Valencia.

Roberto, va con él.

En el camino ocurre un terrible accidente.
Un camión, que venía en sentido contrario se sale de la autopista y embiste
de frente al coche de Antonio.

El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero
Roberto sigue con vida.

Una ambulancia llega casi de inmediato, advertida
por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital
de Valencia.

Nada más llegar, los médicos de guardia empiezan a
tratar al niño para intentar salvarle la vida pero, después de intercambiar
opiniones y estabilizar sus funciones vitales deciden que la condición de
Roberto es muy grave. Necesitan consultar.

Después de una junta de médicos se comunican con el
Hospital Niño Jesús de Madrid y finalmente conversan con una eminencia en el
tema a quien ponen en conocimiento de lo ocurrido.
Como todos coinciden en que lo mejor es dejar a Roberto en Valencia, la
eminencia decide viajar directamente de Madrid hacia allá. Y lo hace.
Al llegar la eminencia los médicos que le han
tratado le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.

Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar:
¿Cree usted estar en condiciones de salvar al niño? pregunta con un hilo de
voz.

Y obtiene la siguiente respuesta:

– ¡Cómo no lo voy a salvar, haré todo lo posible, es mi hijo!’

Bien, hasta aquí la historia. Está en ti el tratar de pensar la manera en
que esta historia tenga sentido. Insisto en que no hay trampas, no hay nada
oculto. Y antes de que leas la solución, quiero agregar algunos datos:

a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio tampoco es un cura.

AHORA SÍ, TE DEJO EN COMPAÑÍA DE TU IMAGINACIÓN. ESO SÍ, TE SUGIERO QUE LEAS
OTRA VEZ LA HISTORIA Y, CRÉEME, EL
ACERTIJO ES MUY SENCILLO DE RESOLVER.

La solución está más abajo, pero solo léela cuando desistas.

SOLUCION:

Lo notable de este problema es lo sencillo de la
respuesta. Más aún, pensarás ¿cómo es posible que no se me haya ocurrido?

La solución es que la eminencia de la que se habla
es LA MADRE de Roberto. Pero tenemos tan interiorizada la idea de que las
’eminencias’ son sólo hombres que no se nos ocurre que pueda haber sido una
mujer.

Y esto va más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si
una eminencia puede o no ser una
mujer, nadie dudaría en aceptar esa posibilidad, sea uno mujer u hombre.

Sin embargo, en este caso falla. No siempre se nos
ocurre la respuesta correcta.

Más aún: muchas mujeres que no logran resolver el
acertijo, al conocer la solución se sienten atrapadas por la misma conducta
machista que ellas mismas condenan.

En fin, creo que es un ejercicio muy interesante

para analizar nuestros propios prejuicios y laberintos internos, al margen
de nuestro género.

instinto animal

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¡Hola!
Hace unos días, revisando tweets me topé con esta noticia:
Descubren que los perros pueden oler el cáncer.
Y la verdad es que a parte de parecerme sorprendente, empecé a acordarme de vivencias que tanto gente de mi alrededor como yo misma, hemos tenido con animales, así que, después de todo el ajetreo de las fiestas, he pensado que me apetecía hacer un post para que juntos las compartamos.

Al hilo de la noticia, que trata de los perros que pueden detectar el cáncer en los humanos, puedo corroborar que es cierto. Mi madre tuvo cáncer y el perro que tenía mi tía, empezó a comportarse de una manera totalmente distinta con mi madre desde que se lo detectaron hasta que se lo extirparon, increíble pero cierto.
El perro de repente no se separaba de ella, se frotaba en sus piernas y tenía una actitud muy afectuosa, en el momento que operaron a mi madre, el animal volvió a comportarse con normalidad con ella.

En otra ocasión, hablo de cuando yo era pequeña, fuimos al zoo de Barcelona y entramos al aquarama, son unas instalaciones que están por debajo de las piscinas de los delfines y en ese momento, de Ulises, la orca. Pues bien, como yo aún tenía algo de resto visual, mi madre me arrimaba a las ventanas a ver si era capaz de percibir aunque fueran las sombras de los animales. La orca, que pasaba por ahí, de repente se acercó y en cada ventana que me asomaba, reaparecía. Una señora, llegó a preguntarle a mi madre si ella era la entrenadora por lo sorprendente de la situación. Y más sorprendente fue cuando esa señora quiso acercarse también, y la orca mostró una actitud algo menos amigable (enseñó los dientes). Mi padre tuvo que filmar ese acontecimiento, porque es de esos de “si no lo veo no lo creo”.
Más adelante, comentándolo mi madre con algunos conocidos, le dijeron que efectivamente estos animales tienen gran sensibilidad y que en los espectáculos acuáticos, no dejan colocarse a gente con diversidades funcionales en las primeras filas dado que los animales, se distraerían y no atenderían a sus entrenadores.

Quizá estas dos experiencias son las más llamativas, aunque he tenido otras tanto con mi Yorkshire Queency como con mi Bella. Digamos que tienen un grado de empatía muy elevado.
Mi Queency cuando alguien de la familia enfermaba, siempre estaba echada a su lado, fuera en la cama o en el sofá y mi Bella, ya sabeis, mi labradora guía, en cuanto tengo alguna mala racha más acusada de lo habitual, también lo nota. En una ocasión, incluso enfermó, ¡vomitaba y no quería comer nada! Ya os podéis imaginar mi preocupación, que un labrador, y más Bella, no quiera comer… ¡es para que todas las alarmas salten!

Y vosotros, seguro que haciendo memoria, os acordáis de algún hecho curioso con algún animal. ¿os animáis a contarlo?
¡Hasta la próxima!