Sintiendo Bali, Java y Bangkok. 3º día: Ubud, cuna de artistas

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¡Y por fin empezamos a visitar Ubud!
después de un copioso y americano desayuno en el encantador Pita Maha, con una furgo nos hemos ido Made, Juanjo y yo al centro de la ciudad, donde hemos visitado el palacio real o Puri Saren, muy decorado con distintas estátuas. Ya empezando a tocarlas tuvimos la primera sorpresa táctil del viaje, ¡muchas de ellas están recubiertas de musgo! debe ser por la humedad. Además, llevan también una tela en la parte de abajo. Esta tela sirve para cubrir y purificar la parte más impura del cuerpo, y suele ser blanca y negra, como dice Made, los colores del ying y el yang.
La dirección del palacio (podéis pinchar para ver el lugar en google maps): Jl. Raya Ubud, Kec. Gianyar,Kabupaten Gianyar, Bali 80571.

Primeras impresiones del centro de Ubud.

Una vez visitado el Puri Saren donde aún vive la familia real, aunque por supuesto ya no reina en la isla, hemos ido al banco a cambiar, y en taxi nos hemos acercado al Monkey Forest o bosque de los monos.
Es un paseo la mar de agradable, rodeados de grandes árboles. Se cuentan más de 100 especies diferentes y algunos sagrados, y por supuesto, rodeados también de monos macaco de cola larga que andan pululando alrededor de la gente buscando comida.
Los guardas del recinto recomiendan no alimentar a los monos porque tienen comida suficiente, pero hay vendedores de plátanos que hacen muy difícil resistirse a la tentación, y al final la mayoría acaba dándoles uno que otro platanito. De hecho Juanjo se animó a alimentar a uno de ellos, yo reconozco que lo probé pero me daba más impresión porque además me saltó encima. Y es que son unos monos muy atrevidos y sin ningún miedo a la gente, y si detectan que llevas comida, harán lo imposible por encontrártela. ¡Prepárate a su minucioso registro!

Juanjo alimentando a un mono.

Seguimos paseando para dirigirnos al templo del santuario, donde Made nos contó que está dedicado a shiva, el dios destructor; y es que nos cuenta que en el hinduismo tienen su trinidad encarnada en Brahma como el dios creador, Vishnu como el protector y Shiva como el destructor.
Nos contó que el templo es de estructura cuadrada y dividido en 3 partes separadas cada una por un muro. La primera es la parte más impura como las piernas y pies de una persona, la segunda es una parte más neutra que sería el tronco de la persona, y la tercera es la parte más pura y sagrada, como nuestra cabeza.

La Trinidad hinduista

La estructura del templo hinduista

La dirección del santuario de los monos (podéis pinchar para ver el lugar en google maps), es: Jalan Monkey Forest, Padangtegal, Ubud, y lo encontraréis al final de la Monkey Forest road. Para más info, podéis Visitar su web

Después de nuestro primer contacto con los dioses y templos hindúes nos entró el hambre, así que tocaba ir a comer, comida balinesa como no podía ser de otro modo.
Probé el urutang, que son salchichas hechas con carne de cerdo algo picantes al estilo balinés, deliciosas! con su acompañamiento de arroz y verduritas, y para beber, no podía faltar mi zumo de fruta natural, en este caso mango.

Por la tarde, al terminar de comer, fuimos al hotel a relajarnos un poco a la habitación porque no sé cómo, Juanjo había pillado un resfriado. Lo divertido del caso es que pensábamos que Made nos dejaría ese rato para nosotros, pero debió entender que tenía que estar siempre a nuestro lado, así que en vez de irse y quedar con ella al anochecer, se instaló en una de las tumbonas de nuestro jardín y ahí se quedó.
Reconozco que fue una situación bastante violenta, porque queríamos un poco de privacidad, pero nos sabía mal y no sabíamos como hacer para decirle educadamente que se fuera y que luego nos veríamos, sobretodo porque su casa además quedaba algo alejada de Ubud.

Hacia las 7 nos fuimos a ver una típica danza balinesa, el kecak representando el ramayana, y fuimos a verla en el Pura luhur Batukaru, como recordaréis, pura significa templo.
El Ramayana es la historia de la vida de Rama, rey y séptima encarnación de Vishnu. En la danza hemos visto la parte en que el demonio Ravana secuestra a Sita, y Rama junto a su hermano Laksmana van en su busca. El mono hanuman la encuentra en Lanka y va a informar a los hermanos, los cuales emprenden una batalla contra Ravana al cual asesinan y rescatan a Sita. El final de Sita, sin embargo, no es tan bonito, pero por no extenderme, os dejo más información sobre el Ramayana para que descubráis por vosotros mismos el destino de nuestra reina.

Inicio de la danza keckak.

Impresiona esta danza, porque la música es totalmente a capela y la cantan solo hombres, mientras el narrador, un monje, recita el Ramayana. Como habéis podido escuchar es un sonido muy característico que suena un poco tal que “chacachacachacachacachac”; y es que se escribe kecak pero se pronuncia “kechak”.
Si queréis visitar este templo, uno de los más importantes de Bali, se encuentra en: Mount Batukaru | Tabanan Regency, Tabanan.

Después de una experiencia tan chula y enriquecedora nos hemos ido a enriquecer el estómago para cenar al Coco Bistro, donde esta vez he probado el pollo al curri estilo indonesio con su sempiterno arroz y verduritas y zumito de papaya.

¡Qué día tan intenso! y solo es el principio, pero ya me tiene cautivada Ubud, con sus calles caóticas, sus millones de motos, su aroma a incienso toda ella por las mañanas a causa de los pequeños altares que están por todos lados con las ofrendas a los dioses, y con sus gentes, que no salen de su asombro al vernos tan lejos de nuestro país y sin comprender como podemos disfrutar viajando.

Escapada por Ámsterdam y alrededores

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Fue una escapada de chicas, con mi mejor amiga Patricia y contigo, bebito, pero aún en mi barriga 🙂 así que bueno, escapada de chicas y proyecto de bebé 🙂
Fuimos en junio de 2014, del 7 al 9.

07/06/2014: Amsterdam, ¡here we are!

Menudo madrugón! pero por viajar, lo que haga falta y además con gusto. Hemos llegado al aeropuerto internacional de Schiphol en Amsterdam poco más allá de las 9 y ahí ha empezado la aventura ya que íbamos bastante perdidas tanto Patricia como yo. Entre las indicaciones y mi inglés, hemos logrado coger un tren en la propia estación del aeropuerto que nos ha llevado a Amsterdam Central, donde después de aclararnos de como funcionaba la consigna para dejar las maletas, hemos salido dirección a la oficina de turismo.
Después de echarle tranquilamente más de una hora ahí metidas y acabar con un agobio más que considerable, hemos logrado comprarnos una city card por 12,50€ cada una válida por 48 horas para buses, metros y tramvías de la ciudad y contratar una excursión por 40€ cada una para el lunes que dura 5 horas y media y nos llevará a visitar la campiña holandesa y a ver los molinos, una fábrica de quesos y otra de zuecos.
Al salir y despejarnos un rato hemos empezado a andar, porque si algo se caracteriza en nuestros viajes es lo que nos gusta patear los lugares, es la mejor manera de impregnarse de ellos.
Lo primero que nos ha sorprendido es la cantidad de bicis, aunque ya íbamos informadas y la de tramvías…, para mí la multitud de sonidos entre las campanas de las bicis, la gente hablando en holandés e inglés, los tramvías pasando, sus campanas, los ruidos de los semáforos sonoros, los canales con sus botes… es un paraíso auditivo para mí y mis audiofotos!
Hemos seguido por la calle Damrak llegando a la Dam Square donde nos hemos topado con un precioso coro cantando allí en medio.

Coro en Dam Square

Anda que te anda un buen rato, con un poco de lluvia para refrescarnos, hemos llegado al famoso Mercado de las Flores conocido en holandés como Bloemenmarkt, lleno de puestos flotantes con toda la variedad imaginable de plantas naturales y artificiales, flores y multitud de semillas de todas las formas, tamaños, texturas y colores que no me privé en tocar. También hemos visto tiendas de souvenirs y como no, tiendas de quesos.
El mercado de las flores está abierto todos los días, de lunes a sábado de 9 a 17:30H y los domingos de 11 a 17:30h.

Para reponer fuerzas y sacarnos un poco el calor que llevábamos encima, nos hemos sentado cerca de uno de los canales a comernos un frozen yogur con trocitos de fruta natural y hemos seguido marcha hacia Vondelpark, un parque espectacular en medio de la ciudad.
Hemos estado paseando por el parque un buen rato, ha sido precioso, nos ha hecho recordar a nuestra Ciutadella en Barcelona pero en mucho más grande, con muchísimas más bicis, gente en el césped tomando el sol, la sombra, hablando, jugando al futbol… niños jugando, muchos lagos, y gente haciendo sus propias barbacoas. Realmente un oasis de tranquilidad en una ciudad que ya de por si es agradable de andar y muy verde.

Patitos en Vondelpark!

De Vondelpark pronunciado (Fondelpark) hemos ido a estrenar nuestra city card y hemos cogido el tramvía 1 hacia nuestro hotel, el New West Inn. Al lograr llegar al hotel, después de un paseo largo aunque agradable a través de un parque lleno de animales sueltos como patos, ocas, conejos, hemos cogido la llave de nuestra habitación, hemos descansado un ratito y de vuelta al centro.
Tengo que decir que este hotel me exigía pagar 20€ extra por traer a Bella, mi perra guía. Por las circunstancias que han envuelto la preparación de este viaje y que ahora no vienen al caso, al final decidí por no encontrar alojamiento más barato y de iguales condiciones y por no haberme sentido segura en cuanto a las leyes de Holanda sobre perros guía, de no llevármela conmigo, pero desde aquí quiero expresar mi total desacuerdo en que me hagan pagar más por llevar a mi perra guía. A ver si de una vez se entiende que no es una mascota y que en muchas ocasiones es un perro absolutamente necesario para los ciegos.
Al salir del hotel, hemos descubierto que el tram 17 para más cerca que el 1, aunque la parada se llama igual, Hoekenes, la del 1 cae como al principio del parque que antes comentaba y la del 17 a la mitad,. Nos hemos subido y nos hemos ido al centro, bajando en Dam para visitar De Wallen o el barrio rojo.
No nos ha defraudado para nada, muchísima animación, muchos tíos, muchos gays, muchas tiendas eróticas y de drogas y como no, las estrellas del Wallen, las prostitutas en sus aparadores, que por cierto según Patricia, habían algunas muy guapas.
Por los alrededores hay muchos sitios para comer y al final nos hemos animado a cenar en un hindú/indonesio ya que yo tenía mono de satai. El plato me ha costado 14,5€ ¡pero es que no me lo he podido terminar! llevaba satai, rendang, arroz, pan de gambas, judía verde con salsa picante y hasta un poco de cordero. Y para hacer bajar semejante comilona, nos hemos partido un lassi de mango (pura delicia).
Al terminar la super cena, sin prisa pero sin pausa hemos ido poco a poco a la consigna de la Central Station a recoger el equipaje y ya hemos cogido el tram 17 hacia el hotel.

08/06/2014: Haarlem y la playa

Hoy el día se ha levantado más fresquito y nublado que ayer, es más, hasta nos ha llovido un poco por la mañana.
Hemos cogido nuestro querido tram 17, también un metro, aéreo por cierto pero ¡ay! nos hemos colado y hemos bajado una parada antes así que hasta la estación de tren nos ha tocado ir a pie y mojarnos un poco.
De Amsterdam a Haarlem no han sido más de 15 minutos en tren y si os lo preguntábais, sí, al final ha sido una visita acertada, un sitio muy bonito y más grande de lo que pensábamos, eso sí, al ser domingo muchos de los comercios estaban cerrados, no los de souvenirs donde he podido comprar algunas cosillas para la familia y por supuesto, mis muñecos tradicionales.
Mientras paseábamos por Haarlem hemos pasado por un supermercado y hemos aprovechado para hacer la compra para las cenas de hoy y mañana y el desayuno de mañana, comprando así nos sale mucho más económico que ir todo el rato de cafeterías y bares.
Después de un break para comer algo de fruta y de más paseo, hemos parado a comer en un restaurante que sirven comida local ¡genial! me encanta probar los distintos manjares de cada país. Pat se ha tomado una sopa de tomate y yo unas bitter ballen que son como unas croquetas redondas de carne muy rebozadas y que estaban muy buenas y nos hemos partido una tabla de quesos holandeses con melmelada para picar y un applecrumble de postre. Vaya, ¡que nos hemos puesto las botas!
Hemos paseado un ratito más por el pueblo fotografiando un molino y sus canales y ya nos hemos ido ha la parada de buses que está al lado de la estación de trenes a nuestro siguiente destino.

Ambiente en Haarlem

¡Nos vamos a la playa! con el bus 81 a reventar de jóvenes, todos hemos bajado en el mismo sitio, la última parada, en la playa.
No es ni mucho menos una playa idílica y solitaria, sino una playa muy larga, llena de clubes de música, sitios para comer, casetas para alquilar que imagino que serán para guardar tus pertenencias, y con muchos jóvenes y familias pasando la tarde.
Como estamos en modo relax nos hemos dedicado a pasear por la orilla del mar unos cuantos kms, metiendo los pies en el agua que a diferencia de lo que yo pensaba, no está muy fría y esquivando el montón de medusas diseminadas por la orilla.
Andando andando hemos llegado al siguiente pueblo donde nos hemos dirigido a la estación para coger el tren que nos lleve de vuelta a Amsterdam.

Al llegar, nuestro paseito obligado por el centro y por el Wallen donde hemos comprado unas galletas de chocolate con un 0,2% de marihuana y es que la chica de la tienda nos ha contado según lo que yo he entendido en nuestro inglés que todo lo que se vende en tiendas de souvenirs se puede pasar sin problema por aduanas pero que el resto que se adquiera en otros establecimientos se ha de consumir en el país y en cofee shops.

The Wallen al atardecer

La nota desagradable del día, un pervertido que nos empezó a seguir mientras cotilleábamos en una tienda de erótica y diciéndonos alguna que otra barbaridad. Por suerte en Dam Square, de camino a coger el tram para ir al hotel hemos logrado perderle de vista.
En el hotel hemos cenado las ensaladas que compramos en Haarlem y cookies de postre y a descansar.

09/06/2014: Último día, la campiña holandesa y visita a la casa museo de Ana Frank.

Hoy ha tocado madrugar mucho, hemos desayunado con el pan y embutido que compramos ayer y antes de las 07 ya hemos dejado el hotel con maletas incluidas para ir hacia Amsterdam central con nuestro querido Tram 17.
En la estación de nuevo como el primer día hemos vuelto a alquilar la consigna por un día, unos 8€ para dejar las maletas y nos hemos ido pitando a la oficina de turismo donde ya estaba el autobús que nos llevará a la excursión de hoy. Hemos subido al hop on-hop off que es un autocar con sistema de audioguía incorporado y que a las 9 menos cuarto ha arrancado hacia la campiña holandesa.
De ruta hacia el pueblo de los molinos, no recuerdo el nombre, nuestra guía, Astrid ha aprovechado para presentarse y hablarnos un poco del planing de la excursión. La verdad es que me ha parecido una mujer bastante preparada y con un buen dominio del español, inglés, francés y hasta algo de italiano.

Astrid nos cuenta sobre la visita al molino

Al llegar al primer pueblo, hemos bajado del autocar y nos hemos topado con un montón más de turistas. La impresión que me ha dado al vernos a todos juntos yendo al mismo sitio ha sido tal cual la de un rebaño. en el molino, para acceder hemos subido unas escaleras muy estrechitas y lo hemos visitado a nuestro aire, ya que Astrid solo nos lleva a los sitios pero las explicaciones van a cargo de la audioguía del autocar.

Visita al molino

Al terminar y mientras esperábamos para coger de nuevo el bus, hemos hecho unas cuantas fotos y cotilleado, que no comprado, en las tiendecitas de recuerdos.

La siguiente parada, previa explicación de la audioguía, ha sido en Volendam, donde Astrid nos ha llevado a la Cheese Factory que como su nombre claramente indica sin lugar a dudas, es la fábrica del queso.

Astrid nos cuenta sobre Volendam y Marken

En la fábrica de quesos una chica muy divertida nos ha contado el proceso de fabricación del queso y como no, hemos comprado, eso sí, también los hemos podido catar ¡que buenos! yo he comprado diversos goudas y uno que decían que es especial, el Rembrant que me ha enamorado.

Un buen cuchillo y el arte de rayar queso

Como antes, al terminar la visita y las compras y para esperar a nuestro siguiente destino, hemos paseado por el pueblo, nos hemos comprado unos dulces deliciosos estilo mini pancakes y nos hemos tomado un refresco cerca del puerto, haciendo tiempo hasta la una.

Para llegar a Marken nos hemos subido en una barcaza con la que hemos estado navegando por el lago más grande de europa occidental según dicen, que antes era mar pero lo cerraron por tema de inundaciones y lo convirtieron en lago.
En Marken después de un paseito hemos ido a una fábrica de zuecos donde como no, un chico nos ha mostrado como se hacen los zuecos, primero dándole forma a la madera, luego agujereándola para poner los pies y luego puliéndolos. Este chico por cierto también tenía su gracia en contar el proceso. Al acabar la explicación por hacer la broma nos hemos probado zuecos y ya nos hemos ido.

De la madera al zueco

Para volver a Amsterdam lo hemos hecho en el bus por carretera y hemos llegado a las 2 y media y directitas a comer, para mí el mejor falafel que he probado hasta la fecha… ¡pura delicia! porque era un poco “do it yourself” y yo le añadí humus, feta, cous cous… espectacular.
Al terminar hemos seguido paseando, con Patri zampándose unas patatas con mayonesa ya que les tenía ganas desde que llegamos porque dice que no para de ver a gente comiéndoselas y puestecitos vendiéndolas, buscando la famosa condonería, que bueno, nos la imaginábamos más grande, eso sí, tiene condones de todos los tipos, tamaños, formas, sabores y colores.

El paseo nos ha llevado a nuestra siguiente y última visita, la casa museo de Ana Frank y nos hemos puesto a la cola, que por suerte ha ido avanzando bastante rápido y ha sido menos pesada de lo que en un principio parecía.
La visita ha sido interesantísima, además tienen guías en braille. El museo imita la estructura de la que fue la casa donde estuvieron escondidos las familias Frank y Van Dan durante 2 años antes que les descubrieran y los llevaran a campos de concentración. Una visita sobretodo muy emotiva donde podías ir haciendo el recorrido de la casa, leyendo fragmentos del diario de Ana y viendo en pantallas a testigos que contaban lo que sucedió.

La habitación y aseo del escondite de Ana Frank

A la salida hemos ido a hacernos una foto en la puerta de la casa de verdad y ya hemos dado nuestro último paseo por el mercado de las flores y el wallen antes de regresar a la Central Station, coger nuestras maletas y un tren hacia el aeropuerto donde con algo de retraso, hacia las 10 de la noche hemos despegado de nuevo hacia Barcelona.
Nos despedimos de esta fantástica ciudad y país, que nos ha conquistado con su libertad, su gente, sus paisajes y su riqueza cultural y que nos ha dejado con ganas de repetir para explorar más a fondo Holanda y todo lo que nos ha quedado por ver.

MAMA

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Mama, una palabra tan vital en cualquier idioma, cuatro letras que lo son todo para mí cuando las dice mi bebé, mama de alegría, amor, ternura, mama de miedo, pena, rabia, mama de travieso, divertido, risueño… en cualquiera de las maneras, cuando le oigo, el corazón me da un brinco.
¿quién me lo iba a decir? nunca me he considerado demasiado maternal, de hecho nunca fui de esas mujeres que de siempre han querido niños, ¡ni siquiera me gustaban especialmente! Solo para un ratito y de hecho siempre había pensado que no se me daban bien, demasiado movidos, demasiadas preguntas que a veces sin querer me hacían daño… siempre creí que conmigo se aburrirían. Hasta que casi sin darme cuenta, fui cambiando y sentí la que dicen la llamada de la naturaleza, ¡sí! aunque suene a tópico fue así y poco a poco y junto a Juanjo, fuimos imaginando lo que sería tener un bebé, planteándonos si podríamos o no, qué necesitábamos, qué sacrificaríamos y si estábamos dispuestos a ello… y así hemos llegado hasta hoy, con mi pequeño vikingo conocido también como koalita, de once meses ya.
¿Me arrepiento o me he arrepentido en algún momento de ser mamá? ¡nunca! es una experiencia imposible de contar con palabras, día tras día me hace descubrir que es posible querer más y más a mi bebé y sin límites, también me hace descubrir facetas de mi carácter que no me gustan nada y eso me ayuda a conocerlas y aprender a corregirlas o al menos atenuarlas.
Una sonrisa suya, una caricia de sus manitas, uno de sus besitos de caracol, un abrazo, sus bracitos lanzados hacia mí, su sueño tan relajado y profundo encima mío, mi melena como su peluche preferido para agarrar y dormirse… me hacen sentir un mundo de felicidad.
Sus progresos, sus primeros dientecitos, su evolución en la guardería, su gateo motorizado que ya a va a 100 por hora, sus pasitos siempre sujetado por mí, su afán imparable de descubrirlo todo, su fuerza al ponerse él solito de pie cogido a cualquier cosa que le sirva, su traza al hacer ya la pinza con los deditos y coger la comida, sus intentos cada vez más exitosos de llevarse la cuchara a la boca y comer, su afición a probarlo todo y a que casi todo le guste, sus cada vez más palabritas… me hacen sentir un orgullo inconmensurable por todas y cada una de sus hazañas.
También están sus gritos de rabia, sus manotazos, arañazos, patadas, tirones de pelo, llantos desesperados para expresar algo que no sabe decir con palabras y que a veces no somos capaces de entender y nos hace desesperar, perder la paciencia, alzarle la voz y en ocasiones, tener que alejarme un momento dejando a Juanjo al mando del barco, o viceversa, para poder reducir las revoluciones, desconectar y retomar la calma necesaria para volver y saber acompañar al pequeño en esos momentos.
Ni en las noches de insomnio, ni en las de levantarnos cada hora porque el peque llora, ni en todas las cenas con amigas canceladas o pospuestas, cafés o paseos por la tarde de chicas que no hago o hago uno de cada diez, ni todas las diarreas que toca limpiar, ni cacas en los momentos más inoportunos cuando he logrado que estemos listos para salir, ni las rabietas cuando tardo mucho en darle de comer y golpea el plato, mete las manos, se ensucia entero… nada de todo eso ha hecho jamás que me replanteara mi decisión o que me arrepienta ni un ápice.

Esto son reflexiones, pinceladas de lo que siento siendo mamá, pero este post tiene otro propósito igual o más importante que es que también conozcáis de primera mano, qué es para Eric su mama, y con ayuda de su papi nos lo cuenta. No puedo evitar llorar y emocionarme cada vez que lo escucho, ¡amor de madre!
¡Gracias bebito y gracias Juanjo por haberme hecho el regalo más maravilloso por el día de la madre!
Us estimo.

Para mi mama

Entrevista viajera

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¡Hola! hace muchísimo tiempo que no actualizo mi “Lágrima” y no es por falta de ganas, más bien ¡por falta de tiempo! Como muchos ya sabréis, soy mamá desde el pasado 13 de noviembre del bebé más precioso del universo, para mí claro está, se llama Eric y es un amor y un bichito! que me tiene robados corazón y tiempo a la par.
Esta vez pero, no vengo a hablaros de Eric y mi experiencia como mamá, que todo llegará, sino que vengo a hacerme algo de autobombo.
Gracias a mi pasión viajera y al TBM14 (Travel Bloggers Meeting) al que tuve la gran suerte de haber sido invitada junto con Juanjo por Vicky y Eddi pudimos difundir las diferentes maneras de viajar, en nuestro caso, como viajamos una pareja de personas ciegas. Ahí conocimos a muchos bloggers viajeros geniales y muy interesados en nosotros y en nuestros viajes y más aún después de la charla que tuvimos la oportunidad de dar. Y aún más suerte tuvimos del hecho que quisieran plasmar en sus blogs y hasta en medios de comunicación como radios y el propio Periódico de Catalunya, nuestras experiencias.
Hoy os traigo una de estas entrevistas, la última, que me hizo Marta de La mochila de mamá Para Onda Mujer espero que os guste y ¡disfrutéis tanto oyéndola como lo hice yo respondiéndola!
Ser invidente y viajar… ¿es compatible?

Hasta la próxima y como siempre ¿animaros a comentar!

Sintiendo Bali, Java y Bangkok. 2º día: Singapur, Denpasar, Ubud

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¡Buenos días a 3 de julio! y seguimos nuestro periplo. Por lo pronto para llegar a doha hemos pasado ya por 3 continentes: un trocito de Europa, el norte de África y entrando por oriente medio, nos hemos metido en Asia y sentados en este boeing 777, de 74 metros de largo, nos disponemos a sobrevolar Asia casi entera para llegar a singapur y de ahí a Denpasar, capital de Bali, una de las aproximadamente 18000 islas que forman Indonesia.

El vuelo de doha a singapur ha durado unas 7 horas y media y tengo que deciros que se me ha hecho algo largo e incómodo, fundamentalmente porque al sentarnos en la última fila del avión, en la cola, no veáis como se movía el aparato! y claro, intentar dormir un cierto tiempo seguido, fue misión imposible. pero da igual! el avión en si a parte de enorme, tenía su pantalla individual con mando, su mantita, su almohada y una pequeña bolsita de viaje con calcetines, tapones para los oídos y hasta un cepillo de dientes! un bonito kit que me he quedado de recuerdo.
Por supuesto, nos han recibido con los caramelitos pertinentes, el sobrecito con una toalla húmeda y después de despegar ya ha empezado el desfile de refrescos, el consabido sandwitch o así le llaman ellos aunque para mí es un enrollado o wrap de pollo y al cabo de unas horas, el desayuno, el cual merece una mención a parte porque me han puesto lo mismo que a Juanjo, es decir, solo le han preguntado a él qué quería y a mí por defecto me han puesto lo mismo…, he quedado bastante sorprendida la verdad, además he de decir que no me ha gustado especialmente el desayuno, no sé si porque ya estaba algo cansada o porque me tocó algo las narices esa actitud.
A las 15:00 más o menos, hora local, 6 horas más que en España, hemos aterrizado en Singapur (singapore) y hemos bajado del avión durante una hora, supongo que para que repostara y lo limpiaran ya que al cabo de una hora y pico hemos vuelto a subir al mismo avión ya por fin, con destino a denpasar. 
Lo que tiene ser ciegos, a Juanjo una de las azafatas se lo llevó a un asiento del avión, y a mí la otra me llevó a mi asiento anterior, el de la dichosa cola…, yo sí sabía que Juanjo había subido conmigo al avión pero él no tenía las mismas conmigo, si viérais el susto que se llevó hasta que no me acompañaron a mí donde él se sentaba…, la cosa al final tuvo su gracia.

Anécdota en el avión a Bali

Hacia las 19:00, misma hora que en Singapur, o sea 6 horas más que en España, después de unas 2 horas y media de vuelo, hemos aterrizado en denpasar, en Bali, la isla de los dioses, ¡por fin llegamos! y qué calooooor y qué bochorno, pero es lo normal en un país de clima tropical. 
En el aeropuerto, la chica de la asistencia nos ha ayudado a sacarnos los visados de turistas para poder entrar en el país, cada visado cuesta 25 dólares, nosotros llevábamos euros y le dimos 50, contando que el cambio nos lo iba a dar en rupias y que un euro más o menos eran 13000 rupias y nos dió del cambio de los 50 euros, 15000 rupias…, haced cálculos y os daréis cuenta de algo tan simple como que la muchacha nos timó, así que bueno, esperemos que almenos haya disfrutado con lo que se sacó de dos turistas pardillos.

Habiendo recogido el equipaje la chica de la asistencia nos llevó para salir del aeropuerto y allí nos esperaba la que iba a ser nuestra guía en nuestra estancia en Indonesia, se ha presentado como Made y con ella nos hemos dirigido a la pequeña furgo con conductor que nos esperaba para llevarnos a Ubud, donde se encuentra nuestro hotel.

Presentando a made.

En el camino al hotel, y ya con un recibimiento en la propia furgo de un collar de flores (camboyas o frangipanis) de color blanco y olor exquisito, nos hemos ido conociendo y una de las primeras cosas que hemos aprendido es lo original de los nombres balineses ya que el conductor casualmente se llama Made también, y claro eso nos ha sorprendido mucho.
Podemos decir que los nombres se dividen en 3 partes:

  1. En los documentos oficiales primero aparecerá el determinante que indicará si es hombre o mujer. “i” es para el hombre y “ni” para la mujer
  2. En segundo lugar en la tradición balinesa, dependiendo en qué posición se nace en la família, hay ciertos nombres que se pueden usar tanto para hombre como para mujer o específicos si eres chico o chica.
  3. Y en tercer lugar vendría el nombre en si, ya que en Bali no tienen apellidos.

ASí pues nuestra guía se llama ni Made Sawitri Murni. Siendo “ni” el indicativo de mujer, “made” indicaría la posición segunda o sexta de la familia, en su caso la sexta y Sawitri Murni es el nombre.
No quiero extenderme aún y lo interesantísimo del tema pero en Los nombres en Bali encontraréis toda la información al respecto, perfectamente explicada, tal y como Made nos la contó a nosotros.

A las 10 aproximadamente hemos llegado a Ubud, a nuestro hotel, el Pita Maha Resort & Spa donde nos han recibido con unas toallas perfumadas para refrescarnos cara y manos y con un zumo de frutas natural, ¡mejor recibimiento imposible! y ya nos han enseñado nuestra villa, espectacular, con la cama llena de pétalos de frangipani haciendo forma de corazón y con un plato de fruta fresca. Al terminar de enseñarnos la villa, hemos encargado la cena y por fin hemos podido relajarnos.

Llegada al hotel Pita Maha

Por hoy solo os contaré que estoy enamorada de este hotel, la villa donde nos alojamos y la cena que hemos comido, yo nasi goreng y Juanjo Mee goreng (pronunciado mi goreng). El nasi goreng que me han servido es un plato de arroz frito con verduras, huevo y satai de pollo (el satai es un pinchito en este caso de pollo con una salsa deliciosa de cacahuete y se pronuncia saté) y el plato de Juanjo, el mee goreng, es lo mismo pero en vez de arroz frito, fideos fritos. La verdad ya venía con muchas ganas de probar el nasi goreng así que cuando lo vi en la carta del room service, no dudé ni un momento en pedirlo.
Y para culminar la noche, nos hemos dado un bañito en la piscina privada de nuestra villa, que por cierto, estaba fresquita el agua! más de lo que yo pensaba.

Más en el próximo post! donde os contaré más sobre este magnífico hotel y como no, sobre Ubud, la ciudad de los artistas en el corazón de bali.

sintiendo Bali, Java y Bangkok. 1º día: El tránsito

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Y llegó el 02/07/2013, y con él, los agobios del último momento, comprobar que lo llevamos todo en los maletones:

Ropa cómoda, calzado cómodo, bikinis/bañadores, neceser con una variopinta sección de cosméticos, botiquín básico (antidiarréicos, antiinflamatorios, paracetamol,
algo para dormir, repelente contra los mosquitos por ejemplo relek extraforte, productos para aliviar picaduras, escoceduras, ampollas…), cremas solares
protección total es decir del 50 o más, los pasaportes actualizados, dinerito y como no…, las vacunas! sí, porque para viajar a Indonesia y Thailandia,
se recomienda ir vacunado del tifus, la hepatitis A, y por supuesto llevar al día las vacunas como el tétanos o la hepatitis B, vacunas que a la mayoría
almenos nos han ido poniendo en la infancia en el colegio. A parte de informarse sobre la Malaria, porque depende de donde viajes de Indonesia y Thailandia,
te recomendarán que tomes profilaxis.

Para el tema de vacunas, si sois de españa, podéis consultar la página de Centros
de vacunación internacional
donde encontrareis los distintos centros a los que podéis dirigiros para informaros y vacunaros. Os recomiendo que lo hagáis
con tiempo ya que necesitáis pedir cita y podéis encontraros con que estén todos los días cogidos hasta pasada la fecha de vuestro viaje. A nosotros nos
pasó con uno de los centros que te visitaban y vacunaban gratis, obviamente a un mes vista de nuestro viaje, ya no había días disponibles. Además, pensad que hay vacunas que necesitan cierto tiempo para hacer efecto, en el caso del tifus por ejemplo, creo recordar que eran unos 10 días así que, ¡no os arriesguéis!
Bien, una vez comprobado que lo teníamos todo listo, tocaba ir al aeropuerto a coger nuestro avión de Qatar Airways destino Doha, que salía a las 15:55.

Han sido algo más de 6 horas de vuelo pero os aseguro que se me han pasado volando! el avión muy bien, de estos que tienes tu propia pantalla individual con tu mandito,
asientos bastante cómodos para ir en clase turista, con almohada y mantita y como no, con un buen servicio de comida o almenos yo he comido la mar de a
gusto, comido y bebido! porque no paran de traerte que si refrescos, un snack, luego la comida, luego el café/te, luego más bebida, un sandwitch…. y
sí, la comida ha estado muy rica! ya con toques orientales, arroz con pollo al curry, una ensalada… y por ir de luna de miel, un azafato la mar de encantador,
Vicente, nos ha obsequiado ni más ni menos que con 4 cajitas de bombones Godiva, 4 copas de cava (2 de rosado y dos normales), una colonia y para mí, una rosa.

A las 23:25 hora local (1 hora más que en España), hemos llegado a Doha, capital de Qatar, en pleno oriente medio, ¡ya en Asia!

Llegando a Doha

Al aterrizar, nos han llevado al lounge especial para gente con
necesidades especiales a esperar nuestro siguiente vuelo.
Para el traslado a la terminal, nos han venido a buscar de la asistencia del aeropuerto a nuestros asientos del avión que como es habitual, hemos salido los últimos y han utilizado el coche elevador para bajarnos del avión y el típico microbus para acercarnos a la terminal.
Algunos os preguntaréis qué es el coche elevador, pues Juanjo nos lo cuenta:

Un coche elevador es un artefacto ciértamente curioso.
El proceso de desembarcar del avión fue el siguiente (imaginad la cara que se nos quedó a nosotros cuando nos montaron allí):

  1. Salimos del avión, y en la puerta, en lugar de haber un pasillo o finger, o una escalera, nos encontramos un habitáculo enganchado a la puerta en el que nos montamos. A priori, parecía una especie de coche, en el que nos hicieron sentar como para dar un paseíto. ¡Todo sin bajar ni un minúsculo escalón!
    – ¡Qué coche más alto! – reconozco que pensé.
  2. De repente, el cacharro comenzó a descender, hasta que se detuvo. Y pensé:
    – ¡Ah! Ya ha bajado desde la altura de la salida del avión, y ahora ya nos iremos en esta cosa hasta la terminal.
    ¡Pues no!
  3. Luego, nos hicieron levantar, y salir a otra plataforma, enganchada al coche, que también comenzó a bajar, hasta que se colocó a ras de suelo.
  4. ¡Y después, a otra furgoneta hasta la terminal!

Todo este proceso debió tardar alrededor de tres minutos.
He de decir que si realmente aquello solo servía como elevador, no entiendo por qué los asientos tipo coche y demás. ¿Por qué no una plataforma sin más?
Y otra pregunta: ¿Por qué con dos personas ciegas hacen semejante gasto de tiempo y personal para bajar del avión, cuando tenemos una maravillosa escalera por la que bajar?
Es lo que tiene que metan en el mismo saco de protocolo a todas las discapacidades, imagino.
¡En fin! Que se me ha hecho larga la cita! 😉

Una vez acomodados en el lounge en cuestión, (hay que ver cuanta gente con necesidades especiales hay! y a esas horas…), nos hemos conectado a la WiFi del aeropuerto y nos hemos dispuesto a pasar las 3 horitas de escala.
A las 02:25h, por fin, nuestro vuelo destino singapur ha despegado con nosotros sentaditos en la ultimísima fila de la nave, en la cola cola.